Regresaron las sales de Epsom
Muchos de ustedes recordarán la gran caja de sales de Epsom de la casa de la abuela que ella usaba para remojar sus pies y cada tanto también por sus propiedades laxantes. Pues bien, las asombrosas sales ya no son sólo para la abuela: las sales de Epsom están de vuelta y se pueden usar para múltiples propósitos. Primero los básicos. Las sales de Epsom o sales de sulfato de magnesio se absorben a través de la piel cuando usted se toma un baño con ellas y tienen varios beneficios, incluyendo los efectos relajantes del magnesio (grandioso para aquéllos que tienen dificultades para dormir durante la noche) y los efectos desintoxicantes del sulfuro. ¿Qué significa eso exactamente? El sulfuro que se absorbe a través de la piel es utilizado por la vía desintoxicante bioquímica del hígado que elimina del cuerpo todo lo tóxico, desde la aspirina que ingirió la semana pasada hasta los gases del automóvil que aspira todos los días.
Sin embargo, más allá de eso, las sales de Epsom son verdaderamente grandiosas para algunos tratamientos de belleza. Son geniales para realizar una exfoliación mezcladas con unas pocas gotas de aceites esenciales como el aceite de lavanda o de manzanilla. Agregue un poco de agua o aceite de almendras y aplique su nuevo exfoliante en la ducha para lograr una piel luminosa libre de células muertas. También las puede utilizar para realizarse un tratamiento facial, mezclando una cucharadita de sal de Epsom en una crema de limpieza profunda; los beneficios de este mineral llegarán bien profundamente en su piel como mencioné anteriormente. Simplemente masajee la mezcla sobre su piel y luego enjuague con agua fría. Puede usarlas para remojar sus pies antes de la pedicuría o utilizarlas en su baño; simplemente mezcle dos tazas de sal de Epsom con unas gotas de aceite esencial como lo hizo con el exfoliante, para obtener sales de baño. Sólo llene su bañera con agua a una temperatura confortable que sea de su agrado y, mientras lo hace, agregue dos tazas de sal de Epsom al agua (o más, en caso de bañeras grandes). Para obtener mejores resultados, realícelo al menos 12 minutos tres veces por semana.